El alma de las personas no termina de evaporarse aun cuando el ser muere, los ojos del ser parecen ser seres perdidos y tristes, pues la vida sigue aunque su cuerpo ya esta hecho polvo.
Paramo el ser mas egoísta, pues solo pensaba en el, satisfacer sus necesidades, y las demás personas no importaban; eran como una piedra en el camino. Piedras que quedaron desechas, y después de que su cuerpo se hiciera polvo, tenían que sufrir la desgracia de permanecer en la tierra como fantasmas, almas perdidas tratando de dejar de sufrir, tratando de ser perdonados por sus pecados.
Cada vez que pensemos en tocar un objeto hay que pensarlo dos veces porque puede llevarte al túnel, a un viaje que te transporte al pasado, esto fue lo que le sucedió al ser que procreo Paramo; sin saber lo que su padre fue, regresa el tiempo y se da cuenta de que todo tiene un porque, que todas las anécdotas que le cuentan las almas perdidas son producto de un enlace fantástico, que tal ves se fueron quedando en un eco, sin ser escuchadas, tratando de tocar puertas para poder regresar a la nada.
La búsqueda se hace aun mas difícil, porque casi nunca se encuentra lo que se desea, lo que te podría cambiar por completo; quizá es por esto que el alma espera con ansia alcanzar lo anhelado, con esto me refiero a Susana, el deseo mas aclamado por Paramo, pero como todo el ser sabe, en la vida se paga todo y nunca se puede esperar mas de lo que hemos dado, es por esto que se esperaba la muerte para poder comenzar una nueva vida, llagar al paraíso blanco y acogedor, y así poder alcanzar lo anhelado, Susana.
Tal ves cuando el alma llega conseguir llegar al paraíso blanco, es cuando se puede ir tranquila, pierde todo lo que fue y se llevan con ella el cuerpo que les perteneció alguna vez, sin dejar rastro alguno, se desvanecen todos los pecados que los asechaban, los cuales impedían que el ser completo se fuera.
Elizabeth Dorantes Soto.
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